Anna y la dinastía de La Plata

La vida de Anna Marjanet está pintada del color de La Plata. Hasta que ella nació, sus padres, Pepito y Quimeta , vivían en el altillo del bar que fundaron en 1945. “Se levantaban a las cuatro de la madrugada para preparar el desayuno a los portuarios”, recuerda. Al volver de la escuela tenía que hacerse hueco entre la multitud que abarrotaba el local para poder saludarles. “Entonces solo había una entrada y había tal
cantidad de gente que era una aventura conseguir darles un beso”.
Entró a trabajar en el bar en 1978 para solo tres meses y acabó cocinando las tapas de La Plata durante más de tres décadas. “Antes venían muchos universitarios que hacían la ruta de bares y tascas por la calle de la Mercè. Muchos de estos locales del barrio Gótico cerraron porque parece sencillo tener un local pero hay que echarle muchas horas, dedicación y amor”.
Desde que dejó la cocina de La Plata en 2012 la continuadora de la dinastía sigue velando por esta antigua bodega con la misma pasión que lo hicieron sus padres, muy orgullosa de mantener su legado y de que La Plata siga brillando con esplendor. “Que un restaurante funcione no implica que tenga que ser espectacularmente sofisticado. Mejor hacer cuatro tapas bien hechas que 20 mal . Muchos jóvenes están hartos de comer siempre pizza y hamburguesas y les encanta poder venir aquí a comer pescadito bien fresco. A veces las cosas más sencillas son las que más gustan”.

Anna Marjanet ‘s life is painted in silver, the color of La Plata. Until she was born, her parents, Pepito & Quimeta , lived in the attic of the bar they founded in 1945. “They got up at four in the morning to prepare breakfast for the dockworkers”. Coming back from school she had to try finding space into the crowd that packed the local to say hello to her parents. “When I was a child, there was only one entrance and there were always so many people that it was an adventure to get inside in order to give my parents a kiss”.
She started working at the bar in 1978 for three months and ended up cooking La Plata’s tapas for over three decades. “When I started there were a lot of university students that used to do their bar tours on Mercè Street. Many places in the Gothic Quarter of Barcelona closed because it seems so easy to run one, but you have to put a lot of effort, hours, dedication and love“.
Since she stopped cooking at La Plata’s kitchen on 2012, the owner continues taking care of this old tavern with the same passion their parents did, very proud to continue their legacy and to see that La Plata keeps shining brightly. ” The fact that a restaurant is succesful doesn’t mean that it has to be spectacularly sophisticated. I would rather cook 4 tapas right than 20 wrong. Many young people are tired of always eating pizza and burgers and they love to come here to eat good fresh fish. Sometimes the simplest things are the most loved“.

2 pensamientos en “Anna y la dinastía de La Plata

  1. Pingback: De padres a hijos | BAR LA PLATA

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